RESEÑA: Lady Gaga, rompedora, en la Super Bowl 2017


Que Lady Gaga actuase en la Super Bowl es algo que cualquier Little Monster ha deseado alguna vez en su vida. Pero no solo sus fans, la propia cantante ya ha dicho en más de una ocasión que es su sueño desde que era pequeña. Ayer por fin se hizo realidad. Mother Monster dejó perplejo a todo el público con su espectáculo musical en la final del 2017. Fue todo lo que se esperaba de ella, hubo todo lo que necesitábamos ver.

La actuación empezó con ella sobre el tejado del Estadio NRG de Houston, rodeada de 300 drones haciendo un espectáculo de luces mientras cantaba 'God Bless America'. Algo de lo que más se esperaba de ella, era alguna indirecta hacia el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con total sutileza, justo antes de saltar al vacío hacia el centro del estadio, la cantante gritó a los cuatro vientos: "Libertad y justicia para todos".


El espectáculo continuaba de la forma más asombrosa posible. Lady Gaga descendía por los aires colgada de un arnés y haciendo acrobacias. Y justo al aterrizar en una gran torre colocada en medio del escenario, Gaga se dispuso a cantar uno de sus primeros grandes éxitos que la alzaron a la fama, el hit Poker Face. El público estalló eufórico al escuchar este gran clásico de la artista. Sin dejar de cantar, volvió a volar para aterrizar esta vez en medio del escenario. 

Algo memorable para los fans más cercanos a Gaga durante Poker Face, fueron los pequeños guiños que hizo la cantante a algunas de las canciones más queridas de los Little Monsters, como Dance In The Dark y The Edge Of Glory.



Con el público totalmente entregado, la batalla entre los New England Patriots y los Atlanta Falcons pasó a un segundo plano, convirtiéndose Gaga en el gran centro de atención. El show continuó con el gran himno LGTB, que no podía faltar, Born This Way, y tras este, otro de sus grandes éxitos: Telephone. Este fue un momento muy tenso porque a estas alturas todavía había gente esperanzada porque apareciese Beyoncé para cantarla con ella. Pero no fue así, ni falta que hizo. 

Cuando se dispuso a cantar Just Dance, Lady Gaga hizo algo que no podía faltar: sacó un Disco Stick, ese icónico objeto que tan buenos recuerdos nos trae de la era The Fame.



Lady Gaga estuvo durante todo el espectáculo rodeada de sus fans, que tomaron un papel importante haciendo juegos de luces con barras LED luminiscentes que cambiaban de color. El momentos más emotivo llegó con su último single, la balada Million Reasons de su disco Joanne. Mother Monster bordó la canción haciendo una preciosa interpretación en directo mientas tocaba el piano. En medio de la canción bajó del escenario y caminó entre el público para terminar abrazando a una asistente con rasgos afroamericanos y así reivindicar la igualdad entre razas. Lady Gaga quería llevar un mensaje de unidad e igualdad, y lo hizo.

Como no podía ser de otra manera, la performance de Lady Gaga terminó con el clásico entre los clásicos: Bad Romance. La mítica coreografía de la canción se apoderó del escenario mientras salían columnas de fuego y fuegos artificiales. El climax de la actuación fue apoteósico, haciendo desbordar la adrenalina a cualquiera que lo estuviera viendo. Un final increíble que te deja con ganas de más.



Lady Gaga ha estado impecable en su Halftime show. Aunque hemos echado de menos algo de ARTPOP, como por ejemplo la imprescindible Applause, no dudamos en decir que ha estado a la altura. Hacía mucho, muchísimo tiempo, que Gaga no nos ofrecía un espectáculo así. Este show ha sido una demostración de que cuando quiere, puede. Y esta vez lo ha vuelto a hacer: espectáculo, excentricidad, originalidad y talento. Ha vuelto a demostrar quién es ella y por qué pudo cambiar el rumbo de la música en su momento.

Bravo Lady Gaga, enhorabuena. Has vuelto a hacer historia. Eres un icono del Pop le pese a quien le pese.


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